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sábado, 1 de abril de 2023

Argentina: ¿Cómo podría beneficiar la energía eólica al país?


Tiene uno de los recursos más importantes del mundo y el 70% del territorio presenta condiciones para su aprovechamiento.

Gigantes de acero se levantan en el horizonte del planeta. Colosales con sus cien metros de altura, el hombre –diminuto a su lado–, los va sembrando por los campos, y también por los mares, para atrapar el viento e iluminar al mundo con energía eólica. En 2016, la cosecha de estos monstruos alcanzó para abastecer alrededor del 4 % del total del consumo de electricidad a nivel global, según el reporte de la Red de Políticas de Energía Renovable para el siglo XXI (REN21). La idea es ir por más para aprovechar ese aire veloz e invisible que mueve todo a su paso y que, en algunos sitios, derrocha vitalidad.

“La Argentina tiene uno de los recursos eólicos más importantes del mundo”, asegura Mariela Beljansky, experta en bioenergías. “Nuestro país posee un lugar privilegiado en el planeta. El 70 por ciento de nuestra superficie presenta valores aprovechables en materia de generación eoloeléctrica”, subraya el ingeniero Juan Pedro Agüero.

Patagonia, la costa atlántica, las serranías bonaerenses, la región andina como La Rioja son algunos sitios para volar con los pies en la tierra. Justamente allí se encuentran los principales parques eólicos que a marzo de 2018 contaban, según AAEE, con una capacidad instalada de 226 megavatios (MW), algo menor al 1% del total del país.

Pocos son por ahora los titanes en marcha, pero muchas sus ventajas. ¿Por qué? A diferencia de los hidrocarburos, el recurso eólico es inagotable, gratuito y no contaminante. “Su impacto ambiental es positivo porque desplaza energía convencional de la red”, dice Beljansky. “No quemás nada, por lo tanto, es una fuente más limpia y renovable”, puntualiza la doctora Bibiana Cerne, meteoróloga de Exactas-UBA. Su empleo disminuye el uso de combustibles fósiles, origen de las emisiones de efecto invernadero que causan el calentamiento global. “Cada megavatio-hora de electricidad generada por el viento, en lugar de por carbón, evita 600 kilos de dióxido de carbono, 1,33 kilos de dióxido de azufre y 1,67 kilos de óxido de nitrógeno”, compara Agüero.

Verde, bien verde, pero de dólar, fue uno de los motivos para que su desarrollo fuera lento en nuestro país, el cual había sido pionero en la materia en Latinoamérica, y ya en 1994 contaba con su primer parque eólico comercial en Chubut. “Básicamente se debe a cuestiones económicas, es decir, si es o no negocio, el hecho de que se desarrolle este tipo de fuentes”, señala Beljansky, y destaca: “En la medida en que la Argentina tenía ciclos combinados de porte operando en base a gas natural a un costo no demasiado oneroso, cualquier energía renovable quedaba con precios más altos”. Algo similar, aunque en sentido opuesto, ocurrió en los 70 cuando el mundo vivió el principio del fin del petróleo barato. Al cuadriplicarse en ese momento el valor del crudo, los países empezaron a mirar alternativas, entre ellas, la eólica. Esto marcó el renacer del viento como fuente energética viable, según el Ministerio de Energía de la Nación.

La sombra del dinero siempre está. “Hay compañías que se presentan en licitaciones para solar y eólica, pero tienen trayectoria en energía térmica, quemando petróleo. Es un adicional de la empresa dedicarse a esto, pero no dejan de hacer la otra. Si no es rentable, las dejarán y seguirán con los hidrocarburos”, señala Cerne.

SOMBRAS INTERMITENTES

Se complica el sistema eléctrico basado en la producción eólica cuando el viento forma ráfagas intensas o, por el contrario, se calma demasiado. “La intermitencia es una de sus desventajas, porque a la demanda se la debe abastecer en todo momento”, indica Beljansky.

La Argentina haría feliz al Dios Eolo pues casi las dos terceras partes de su territorio tienen vientos medios superiores a los 5 metros por segundo, básicos para pensar en un posible uso como fuente de generación eléctrica. El potencial eólico patagónico al sur del paralelo 42 encierra una energía decenas de veces mayor al contenido en toda la producción anual argentina de petróleo, de acuerdo con el Ministerio de Energía de la Nación.

Si bien aún falta seguir recopilando información, Cerne advierte: “Detectamos una disminución progresiva del viento. No sabemos si es un ciclo o una tendencia debido al cambio climático. Estamos recién empezando a estudiarlo; por eso, no podemos afirmar ni una cosa, ni otra”. En tal sentido, Cerne enfocó su atención en esta disminución del viento trabajando en un proyecto junto con la Facultad de Ingeniería de la UBA. “Esta tendencia a la baja o desaceleración del viento promedio –historia– la empezamos a observar en los últimos diez años. Esto ocurre en todo el mundo en las latitudes medias, donde se ubica la Patagonia y sur bonaerense. En el hemisferio Sur se registró en Australia, y algo en Chile”.

Mientras algunos científicos encuentran como responsable de este fenómeno al cambio climático; otros investigadores lo adjudican al cambio en el uso del suelo, que arrasó con bosques o selvas para destinarlos a cultivos. “En algunos lugares, esta variación de la velocidad del viento se registra en tierra firme, pero no en las torres que están en el mar. Si fuera por el cambio climático, ello ocurriría en ambos casos, pero solo en tierra firme si se debiera al cambio en el uso del suelo. En tanto, en algunos países se detecta en los dos lugares.

Algunos estudiosos apuntan a un motivo; otros, a otro. Tampoco, faltan quienes postulan que solo se trata de un ciclo”, plantea Cerne, y enseguida asegura: “Hoy lo único que se puede decir es que el viento disminuye, pero no se puede dar la causa”.

Aún a los expertos argentinos les falta reunir información, en especial, registros de velocidad de viento en altura, porque tienen los de superficie, los cuales presentan mayor posibilidad de error. “Estos datos obtenidos en las torres aún no están disponibles para la comunidad científica, lo cual hace difícil su estudio”, asevera Cerne.

POSIBILIDADES AL VUELO

“La regla general es que habitualmente cualquier energía renovable tiene una inversión un poco más alta que la convencional, pero luego es menor el costo de operación, porque el combustible –agua, sol o viento– es gratuito”, indica Beljansky. “Además –agrega Agüero–, un parque eólico puede estar operando en un tiempo menor de dos años, y con un precio de la energía programado para los próximos veinte años”.

Si bien en el país los sitios donde podrían instalarse los molinos no son muy buscados por la agricultura, ganadería o turismo, es decir, hay terreno disponible para su desarrollo, no deben olvidarse algunos costos para el medio ambiente. “Muchas veces las aves pesqueras son muy pesadas y no reaccionan fácilmente cuando se topan con las aspas de un aerogenerador. Por eso, deben instalarse lejos de los humedales, donde las aves anidan”, ejemplifica Beljansky.

No faltan críticas que plantean cierta contaminación sonora o estética, así como el efecto sombra. “Al atardecer, cuando el sol está detrás del molino, se produce el efecto sol, sombra-sol, sombra, que molesta a animales y personas”, describe Cerne. Un análisis en Santa Cruz reveló que 175 de 199 aves podrían ser afectadas por los aerogeneradores, al igual que 15 de las 38 zonas sensibles, por ser áreas naturales protegidas o humedales; además de cinco sitios, considerados reservas arqueológicas y/o paleontológicas. “Se estima que la generación de energía a partir del viento en Santa Cruz permitirá reducir alrededor de 112 millones de toneladas de dióxido de carbono en un período de 20 años”, indica la tesis de Ana Sánchez, dirigida por Cerne y Beljansky. “Su desarrollo –añade– tendrá muchos impactos positivos para el país, es por esta razón que es muy importante compatibilizar estos proyectos con la conservación de los ecosistemas, especies y sobre todo de la avifauna”.

Minimizar los efectos dañinos de los aerogeneradores para aprovechar al máximo sus numerosos beneficios, es el objetivo que ahora suma un ingrediente fundamental. “Hoy, la generación eólica se ha hecho competitiva en relación con la generación térmica convencional en la Argentina”, subraya Beljansky.

“A futuro, encontramos los proyectos adjudicados en las licitaciones del Programa RenovAr Ronda 1 y Ronda 1.5, llevadas a cabo durante 2016 por el Ministerio de Energía y Minería, que totalizan 22 proyectos con una potencia de 1473,4 MW”, contabiliza Agüero, que suma a esto otros siete proyectos en Chubut con un total de 445 MW, contratados este año.

Finalmente, Beljansky subraya el hecho de la saturación de la actual red de transmisión y lo complejo que resulta conseguir consensos para construir nuevas líneas de alta tensión. “Todo el mundo quiere tener electricidad, y los hogares cada vez consumen más, pero nadie desea vivir cerca de una subestación o una línea de transmisión. Entonces, es fundamental que esos grandes parques eólicos existan, y muchos ya tienen contratos. Pero, también es importante habilitar precios diferentes para proyectos de generación eólica distribuida, desarrollados por cooperativas eléctricas o privados, que cuenten con uno, dos o tres aerogeneradores para abastecer la demanda local o de su industria”, concluye.

Fuente:Ciencia Exactas UBA.

 

 


jueves, 23 de marzo de 2023

Declaración sobre el 'Cambio climático 2023: Informe de síntesis !!!

Bienvenidos al Informe de Síntesis publicado por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, que ha sido una voz destacada sobre el peligro que representa la crisis climática desbocada.

La creciente gravedad y frecuencia de los desastres relacionados con el clima es una cuestión de supervivencia para los países más vulnerables al clima. Como destaca el Informe, el cambio climático está afectando la seguridad alimentaria, la producción agrícola y provocando una grave escasez de agua para al menos la mitad de la población mundial.

La humanidad está al límite. Pero, como deja en claro el Informe del IPCC, si tomamos medidas urgentes ahora, podemos evitar la muerte y destrucción generalizadas y asegurar un futuro habitable. Por esta razón, hoy, el Secretario General de la ONU, António Guterres, ha establecido una Agenda de Aceleración con todas las manos a la obra “para acelerar masivamente los esfuerzos climáticos de todos los países y todos los sectores y en todos los plazos”. La profundización de los recortes de emisiones es un pilar esencial de esto, junto con la ampliación de las acciones de adaptación al cambio climático y contra pérdidas y daños.

La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres hace un llamado a los Estados miembros de la ONU para que presten atención a las advertencias del informe con una acción acelerada, especialmente sobre la justicia climática para proteger a las personas en las regiones altamente vulnerables que menos han contribuido a las crisis. Cuando la adaptación, la gestión del riesgo de desastres, los servicios climáticos y las redes de seguridad social se implementan en todos los sectores, marcan una enorme diferencia. El informe destaca que el progreso hasta la fecha a menudo está fragmentado: ahora es el momento de acelerar e implementar de manera integral las herramientas a nuestra disposición.

Específicamente, a través de la iniciativa Alertas Tempranas para Todos del Secretario General de las Naciones Unidas, tenemos la oportunidad de proteger a todas las personas, en todas partes, con sistemas de alerta temprana inclusivos y multirriesgo para el año 2027. El informe del IPCC afirma una vez más que las inversiones en alertas tempranas ahorran vidas: financiar esta iniciativa no solo ayudaría a reducir la mortalidad por desastres en al menos un factor de ocho, sino que también ayudaría a reducir las pérdidas económicas relacionadas con los desastres.

La Reunión de Alto Nivel sobre la Revisión de Medio Término del Marco de Sendai en mayo debe ser un momento en el que los líderes se comprometan a acelerar la acción sobre la resiliencia ante desastres. Debemos cambiar el enfoque de recoger los pedazos después de los desastres climáticos para evitar que se manifiesten en primer lugar. Necesitamos un desarrollo resiliente al clima: una gobernanza inclusiva que incorpore financiamiento y acciones en todos los niveles de gobernanza, sectores y plazos. Los países del G20 deben cumplir con los compromisos sobre la financiación de la adaptación para lograrlo.

Finalmente, cerrar las brechas de adaptación y abordar la creciente evidencia de mala adaptación requiere que integremos mejor la adaptación al cambio climático y la reducción del riesgo de desastres. Debemos aprovechar el progreso logrado en la COP27 para poner en pie y poner en funcionamiento completamente la red de Santiago para brindar a los países en desarrollo la asistencia técnica que necesitan para evitar, minimizar y abordar las pérdidas y los daños.

Esto incluye brindar a los países la asistencia que necesitan para comprender y actuar sobre la confluencia del clima, el agua y los riesgos de desastres de manera integral.

Los desastres provocados por los crecientes peligros relacionados con el clima amenazan con deshacer décadas de logros en materia de desarrollo y empujar a millones de personas a la pobreza. Tenemos el poder de evitar que estos peligros se conviertan en desastres, podemos aspirar a un mundo con cero desastres climáticos, pero solo si actuamos ahora.

ACERCA DE UNDRR

UNDRR trabaja en estrecha colaboración con los formuladores de políticas y los socios para implementar el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, el plan global para reducir los riesgos y pérdidas por desastres.

 En mayo, los líderes gubernamentales se reunirán en la sede de la ONU en Nueva York, para la Revisión de Medio Término del Marco de Sendai, copresidida por los Gobiernos de Australia e Indonesia, para adoptar una declaración política que establece acciones para acelerar la acción sobre la resiliencia ante desastres.

Autor: Mami Mizutori, Representante Especial del Secretario General para la Reducción del Riesgo de Desastres y Jefa de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres

Fuentes:Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres

lunes, 27 de febrero de 2023

Cambio climático y pérdida de biodiversidad: dos caras del mismo problema.-

 Que la COP27* haya ocurrido en el continente africano expuso la importancia del rol de los países en desarrollo en la adaptación climática, la mitigación (reducción) de los gases de efecto invernadero, y la lucha contra la pérdida de biodiversidad –tres ejes clave de la lucha contra el cambio climático. La conversación a menudo parece enfocarse en los primeros dos. No podemos dejar un capítulo tan relevante como el de la riqueza natural de lado.


Finalizó la COP15*, conferencia hermana sobre diversidad biológica, en Montreal. Tener dos de las conferencias ambientales más importantes seguidas es una señal de que el mundo está tomando cada vez más en serio los asuntos de adaptación y mitigación del cambio climático y su conexión con la biodiversidad y la naturaleza.

La COP15* tenía un objetivo central: acordar nuevos objetivos para proteger la naturaleza durante la próxima década a través del marco posterior al 2020 del Convenio sobre la Diversidad Biológica (GBF, por las siglas en inglés). Una oportunidad única para establecer objetivos precisos de disminución de la deforestación, fragmentación de ecosistemas, contaminación, la explotación insostenible de los recursos naturales y otros desencadenantes de la pérdida de biodiversidad. También fue una oportunidad para reflexionar sobre cómo los mecanismos financieros – globales, multilaterales, nacionales, y privados – pueden apoyar más el cumplimiento de estas metas.

Parte del mismo problema

Cada vez tenemos información más sofisticada y mejores proyecciones que demuestran que el cambio climático genera pérdida de biodiversidad y la pérdida de biodiversidad agrava los impactos del cambio climático. Las dos amenazas ambientales más importantes en realidad son un solo proceso concatenado. ¡Tenemos que dejar de abordarlos de manera desarticulada!

Claramente, hay proyectos de conservación, restauración, y uso sostenible de la biodiversidad que no tienen vínculo directo con cambio climático, y tenemos que asegurarles la prioridad que merecen. No obstante, en un periodo de recursos limitados, hay que buscar proyectos donde un dólar gastado tenga impactos múltiples en la biodiversidad, cambio climático, pobreza e inclusión, empleo, infraestructura, entre otros.

Vivimos una paradoja en América Latina y el Caribe. Por un lado, la región alberga el 40% de la biodiversidad del mundo, cuenta con la mitad de los bosques tropicales, es la mayor reserva de agua dulce disponible, tiene el 12% de los manglares del mundo y cuenta con seis de los países más megadiversos. Por otro lado, está altamente amenazada por la crisis medioambiental y presenta cifras alarmantes de vulnerabilidad – evidenciando cómo al perder la riqueza natural los riesgos climáticos se potencian y viceversa.

Por si fuera poco, las tragedias y riesgos ambientales ahondan las desigualdades económicas y generalmente afectan en mayor medida a las comunidades más pobres. Los territorios remotos, islas y regiones costeras son los más amenazados y afectados – entre otras razones, por la falta de preparación, sistemas de salud precarios, ausencia de estrategias de alertas tempranas e infraestructura insuficiente.

La gran oportunidad para el crecimiento verde

Naciones e instituciones se suman a la lucha contra la pérdida de biodiversidad. Debemos posicionar a la riqueza natural como una aliada para solucionar la paradoja latinoamericana. Esto lo podemos lograr a partir del impulso al crecimiento verde, inclusivo y eficaz. La transición energética con la posibilidad de generar múltiples empleos es un ejemplo de las oportunidades.

La protección de la naturaleza, además de ser un fin en sí mismo y un medio para protegernos del cambio climático, es una inversión financiera que puede dar resultados costo/beneficio positivos. Por este motivo debemos recalcar la urgencia de impulsar el financiamiento en pro del capital natural y la biodiversidad que son activos fundamentales para la región. En síntesis, un nuevo enfoque que ponga a la sostenibilidad en el centro aumenta la productividad e impulsa economías resilientes y justas.

La banca multilateral ya se está moviendo para fortalecer este abordaje. En la COP26*, 10 bancos multilaterales se comprometieron a integrar a la naturaleza en sus políticas y a impulsar significativamente la financiación relacionada entre sus países miembros. Mediante la declaración conjunta sobre la naturaleza, las personas y el planeta liderada por el BID, los bancos se comprometieron a ayudar a que los países definan y ejecuten sus estrategias de sostenibilidad.

Post COP15*, asumimos los retos de incorporación de manera transversal la biodiversidad dentro del BID, que implica una estrategia dedicada a la incorporación del capital natural y la biodiversidad en las operaciones, así como aumentar nuestro financiamiento en biodiversidad en el futuro, condiciones fundamentales para ayudar a aterrizar los medios de implementación de los proyectos en biodiversidad de la región. Para esto será clave el establecimiento de los mecanismos financieros, la movilización de recursos y la creación de capacidad y cooperación técnica.

La movilización de recursos fue uno de los puntos discutidos en la conferencia y se determinó que éste es un aspecto crucial para implementar el GBF de manera apropiada, efectiva y sostenida en el tiempo. Ahora sabemos que el éxito de la iniciativa dependerá, en buena medida, de la articulación entre los Estados, la banca multilateral, la sociedad civil, la academia y el sector privado.

Desde la óptica de los países, valorizar el capital natural es fundamental. En este sentido, la creación de escenarios de inversión, política, y uso sostenible de la biodiversidad midiendo su impacto en el planeta y las personas, por ejemplo, a través de metodologías como el producto bruto ecosistémico son iniciativas viables y con impactos positivos.

También hay oportunidades para escalar y aumentar el financiamiento positivo para la naturaleza, incluyendo un proceso de establecimiento de meta de finanzas verdes y el comienzo de un proceso para estudiar el riesgo de la pérdida de la biodiversidad.

Además, programas y alianzas con compromisos específicos pueden fortalecer las inversiones en biodiversidad y co-beneficios a partir de la utilización de productos innovadores. El uso de garantías vinculadas con cambios de políticas para apoyar a las conversiones de deuda para la naturaleza, como ha pasado en Barbados, es un ejemplo.

La tarea no es simple, pero la buena noticia es que América Latina y el Caribe tiene todo para ser la región en la vanguardia de la solución a las dos caras del mismo problema.

Victorias tempranas

La COP15* terminó con la firma por parte de 200 países del GBF, un paso crucial para la vida en la Tierra. Este acuerdo histórico presenta cifras de financiamiento, metas de implementación y objetivos cuantificables para la protección de la biodiversidad.

El acuerdo se denominó el marco mundial Kunming-Montreal. Los objetivos acordados más relevantes son: proteger el 30% de los ecosistemas a 2030, restaurar ecosistemas estratégicos, hacer una reforma de la financiación para biodiversidad y proteger los derechos de los pueblos indígenas.

El GBF es una victoria temprana alentadora. Sin embargo, dado el fracaso de algunos acuerdos en el pasado, hay dudas sobre la implementación del nuevo tratado. Ahora bien, en esta ocasión hay una innovación que puede ser augurio de éxito: la creación de un fondo fiduciario con metas precisas y direccionamiento para que los recursos lleguen a donde más se necesitan.

En el punto de financiamiento la banca multilateral es un actor crucial. En el BID comprendemos que las inversiones naturaleza-positiva son importantes para las economías latinoamericanas y para el bienestar de la región, por esto suscribimos los lineamientos pactados y nos comprometemos a:

1. Realizar las transformaciones para ser aliados con capacidad de apoyar el GBF dando un papel protagónico a los países en desarrollo de Latinoamérica y el Caribe.
2.- Apoyar las estrategias de movilización de recursos para la biodiversidad. Identificaremos e informaremos sobre inversiones en nuestra cartera que impulsen los objetivos del convenio.
3.- Incorporar en nuestra cartera flujo financiero con los objetivos trazados.
4.- Hacer reformas que simplifiquen el acceso a recursos financieros para la biodiversidad.
5.- Aumentar la financiación para la biodiversidad, mediante el apalancamiento de recursos financieros con métodos innovadores tales como la financiación mixta, la movilización de capital privado, la inteligencia artificial, entre otros.

Consideramos que no podemos limitarnos al financiamiento, sino que debemos continuar con la apuesta de incorporación de la biodiversidad en las operaciones del Banco, en las alianzas y cooperación técnica con los países.

A continuación, resaltamos algunos procesos que debemos continuar y que -bajo la aprobación del GBF- cobran mayor valor. Hace dos años cohesionamos las agendas de capital natural y biodiversidad con la de cambio climático. Estamos convencidos de su interconexión y de la necesidad de un abordaje conjunto. La transversalización de la biodiversidad en los gobiernos y agendas nacionales ya es una realidad en nueve países de la región; a partir de los aprendizajes continuaremos expandiendo esta labor a otras naciones. Actualmente, tenemos 30 proyectos de infraestructura en la región que se fundamentan en la biodiversidad. Creamos la iniciativa Amazonía con cuatro pilares: bioeconomía, agricultura y ganadería sostenible, capital humano y ciudades e infraestructuras sostenibles.

Finalmente, está el Plan de Acción de Biodiversidad del banco que lanzaremos próximamente. Este documento es una innovación para los BMD y, además, será nuestra hoja de ruta para que el GBF sea una realidad también en nuestra institución. Adicionalmente este documento ayudará a que esta región se convierta en un ejemplo de las posibilidades y ganancias de vivir en armonía con la naturaleza.-

Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático

Fuente: Banco Interamericano de Desarrollo.-

jueves, 23 de febrero de 2023

Argentina avanza en la implementación del etiquetado frontal de alimentos procesados .-

 El 20 de febrero finalizó la primera etapa para que las empresas incluyan el sistema de sellos en sus productos en caso de tener exceso de azúcares, sodio y grasas. El país adoptó el modelo de octógonos negros que recomienda la OPS ¿Qué significan estas advertencias?

La mala alimentación origina en la población hipertensión arterial, hiperglucemia y obesidad, los tres factores de riesgo más asociados con la mortalidad en la Región de las Américas a causa de las llamadas enfermedades no trasmisibles. Un primer paso para evitarlos es contar con información sobre los alimentos procesados y ultraprocesados que pueden tener nutrientes críticos en demasía.

Con ese objetivo y en el marco de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, Argentina implementó el etiquetado frontal con advertencias sobre el contenido en exceso de azúcares, grasas totales, grasas saturadas y sodio en alimentos envasados y bebidas analcohólicas.

A partir de agosto de 2022 comenzaron a aparecer en las góndolas del país los primeros sellos octagonales y el pasado 20 de febrero finalizó la prórroga otorgada por el Gobierno a algunas empresas para implementar la medida. Es por eso que comenzarán a verse mayor cantidad de productos alcanzados por los sellos de advertencias. Además, a partir de ese plazo las grandes industrias no pueden hacer publicidad, promoción, ni patrocinio de alimentos dirigido a niñas y niños que contengan uno o más sellos.

El etiquetado proporciona información directa a las y los consumidores cuando un producto contiene cantidades excesivas de nutrientes críticos. Cabe aclarar que este sistema no prohíbe comprar los productos, solo ayuda a tomar una decisión fundamentada.




La representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) en Argentina, Eva Jané Llopis, indicó que “la información sobre los productos alimentarios que consumimos es fundamental para promover el autocuidado y una nutrición saludable que colabore en la prevención de factores de riesgos de enfermedades cardiológicas, diabetes y algunos tipos de cáncer”.

Jané Llopis explicó que “la mala alimentación se debe en gran medida a la amplia disponibilidad y comercialización de bebidas y alimentos procesados y ultraprocesados que tienen un contenido excesivo de azúcares, grasas y sodio” y una de las respuestas a esta situación son las regulaciones que favorezcan la reducción de la demanda de estos productos. Además, llevan a una mejora de la oferta de alimentos más saludables, lo que implica un beneficio sanitario importante para la población en su conjunto.

“La hipertensión arterial, la hiperglucemia en ayunas,  la obesidad y el sobrepeso son las causas de alrededor del 44 por ciento de las muertes en la región de las Américas”, agregó la representante de OPS. Estos factores de riesgo de enfermedades en ocasiones están vinculados con una alimentación desequilibrada.

Tras realizar distintas evaluaciones, se encontró que el sistema de advertencias sanitarias que adoptó Argentina y que recomienda la OPS es el más adecuado para el objetivo de prevenir la obesidad y otras enfermedades no transmisibles.

Existe evidencia que indica que el sistema de sellos permite captar la atención en poco tiempo, lo que es útil ya que se ha observado que las y los consumidores toman una decisión de compra de alimentos en menos de cinco segundos. Además, no requiere de un esfuerzo cognitivo que exija conocer sobre nutrición, ni hacer cálculos.

“En los países que lo aplican desde hace unos años, como en Chile, las advertencias octogonales han tenido buenos resultados ya que las personas redujeron el consumo de productos con exceso de nutrientes críticos y prefirieron los que no tenían sellos, lo que implicó un beneficio para su salud”, señaló el consultor nacional de Enfermedades No Transmisibles, OPS/OMS en Argentina, Sebastián Laspiur. Además, las empresas comenzaron a reformular sus productos para evitar ser destinatarias de sellos.

Así, según un estudio conjunto de 2021 del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile, la Universidad de Carolina del Norte y del Instituto Nacional de Salud Pública de México, las compras al día por persona de productos altos en azúcar descendieron un 27%, en grasas saturadas un 16%, mientras que en sodio cayeron un 37%. La investigación publicada en The Lancet Planetary Health tomó los datos de adquisición de alimentos y bebidas de más de 2.300 hogares chilenos entre enero de 2015 y diciembre de 2017.

Como a partir de esta etapa de incorporación del etiquetado frontal en Argentina se comenzarán a encontrar gradualmente más productos en los supermercados y almacenes, “la recomendación -expresó Laspiur- es elegir alimentos naturales y productos sin los octógonos y sustituirlos por alternativas más saludables. Es esencial el cambio de nuestros patrones alimentarios para reducir el riesgo de enfermar y morir por enfermedades no transmisibles”.

Vía OMS

martes, 21 de febrero de 2023

Cambio del nivel del mar.-

 Los registros de mareógrafos del nivel del mar se remontan a más de 200 años, con algunos registros que se remontan a 1807. Sin embargo, los mareógrafos brindan datos solo para el punto en el que están instalados. La adquisición de datos de altura del nivel del mar global calibrados y procesados ​​para la investigación científica se remonta a principios de la década de 1990 y el lanzamiento de las primeras misiones satelitales de altimetría oceánica. La combinación de datos de altimetría satelital con datos de mareógrafos (a través de una técnica conocida como reconstrucción del nivel del mar ) da como resultado un conjunto de datos con la longitud récord de los datos de mareógrafos y la cobertura casi global de los datos de altimetría satelital. También revela una tendencia inequívoca: los niveles globales del mar están aumentando y la tasa de este aumento está aumentando.




El nivel medio global del mar ha aumentado 101 milímetros (3,98 pulgadas) desde 1992 y actualmente está aumentando aproximadamente 3,9 mm (0,15 pulgadas) por año. Crédito: Observatorio de la Tierra de la NASA.




Esta imagen muestra los cambios en la altura global de la superficie del mar entre 1992 y 2019 según los datos de altimetría satelital de la serie TOPEX/Jason de misiones de altimetría oceánica. Si bien los colores rojo y amarillo indican un aumento general en la altura de la superficie del mar, es importante tener en cuenta las áreas azules que indican regiones donde la altura de la superficie del mar está cayendo. Haga clic en la imagen para ampliarla. Crédito: Topografía de la superficie del océano de la NASA desde el espacio.


El Programa de Sistemas de Datos de Ciencias de la Tierra (ESDS) de la NASA brinda acceso sin restricciones a los datos que se pueden usar para monitorear el cambio del nivel del mar. Junto con los datos que se pueden descubrir y descargar mediante NASA Earthdata Search , un recurso principal de la NASA es el Centro de Archivo Activo Distribuido de Oceanografía Física ( PO.DAAC ). PO.DAAC administra y proporciona herramientas y servicios para los datos oceanográficos e hidrológicos de la NASA (satélites, aerotransportados e in situ) para permitir una mayor comprensión de los procesos físicos y la condición del océano global, incluida la topografía de la superficie del océano .La información sobre las técnicas geodésicas utilizadas para derivar la altura de la superficie del mar (como interferometría de línea de base muy larga, VLBI; medición de láser satelital, SLR; o Orbitografía Doppler y radioposicionamiento integrado por satélite, DORIS) está disponible a través del Sistema de información de datos de dinámica de la corteza de la NASA ( CDDIS ).

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Pathfinder de datos de cambio de nivel del mar

Sea Level Change Data Pathfinder  guía a los usuarios de datos a través del proceso de selección y uso de conjuntos de datos de ciencias de la Tierra de la NASA aplicables al cambio del nivel del mar, con orientación sobre resoluciones y enlaces directos a las fuentes de datos. Data Pathfinder también brinda acceso a herramientas y aplicaciones para descubrir, visualizar y trabajar con datos de cambios en el nivel del mar, como NASA Worldview , Giovanni , High Level Tool for Interactive Data Extraction ( HiTIDE ) y State of the Ocean ( SOTO ). 

DATOS: Earthdata NASA.-



lunes, 24 de enero de 2022

De producirse un gran terremoto en Cascadia, los residentes del Noroeste del Pacífico solo tendrían 10 minutos para huir antes de la llegada del tsunami

 Un mega terremoto en la zona de Cascadia daría un margen de tiempo de tan solo 10 minutos a los residentes en el Noroeste del Pacífico para huir antes de que llegara un tsunami. Algunos, ni siquiera tendrían ese margen de tiempo. La tierra se hundiría bajo sus pies.

Un mega terremoto en la zona de subducción de Cascadia sería devastador. Así lo ha asegurado el Servicio Geológico de Washington, el 10 de enero de 2022, en base al escenario pronosticado por ordenador.

El informe muestra lo que sucedería a las ciudades, los ríos, las playas y las zonas bajas en la península Olímpica. Ya anteriormente, el Servicio Geológico había publicado mapas para la costa sudoeste de Washington, las islas de San Juan y Puget Sound. El informe incluye mapas detallados desde el norte de Grays Harbor hasta Port Townsend. Todo ello, con el objetivo de preparar a los funcionarios encargados de la protección de la población como para advertir a la población sobre los peligros potenciales.

Área que abarca la Zona de Subducción de Cascadia

La zona de subducción de Cascadia se extiende desde el norte de la isla de Vancouver, en Canadá, hasta el norte de California, en Estados Unidos. Es el punto de subducción de las placas Explorer, Juan de Fuca y Gorda bajo la placa de América del Norte. Empieza cerca del cabo Mendocino, en el norte de California, pasando por Oregón y Washington, y termina en la isla de Vancouver, en la Columbia Británica.

Pronóstico de un gran terremoto en la zona de subducción de Cascadia

El pronóstico se realizó partiendo de un gran terremoto que tiene lugar en la zona de subducción de Cascadia, a unos 129-161 kilómetros (80 a 100 millas) de la costa de Washington, donde la placa tectónica Juan de Fuca se desliza bajo la placa de América del Norte.

El evento, de “desgarro completo” tendría lugar en toda su extensión, desde el norte de California hasta el norte de la isla de Vancouver.

Según ha explicado la geóloga jefa del Departamento de Peligros del Servicio Geológico, existe mucha evidencia geológica de que estos terremotos y tsunamis han sucedido muchas veces. Han transcurrido 322 años desde la última vez que sucedió, por lo que es cuestión de tiempo antes de que vuelva a suceder.

El terremoto posiblemente podría durar entre seis y seis minutos y servir como una llamada de atención para huir inmediatamente a terreno elevado.

Según esta geóloga, este terremoto debería servir como alerta.

Consecuencias de un gran terremoto en la zona de subducción de Cascadia






Al parecer, el mismo terremoto provocaría un cambio en el terreno al hundirse la zona costera de Washington con respecto a las zonas al oeste de la falla. El cambio en el nivel del mar inundaría las zonas vulnerables hasta 1,5 metros (5 pies), según el modelo de pronóstico realizado.

Según han podido contrastar los científicos, de las pruebas obtenidas en la zona del río Copalis, ya ha sucedido antes. Los árboles murieron por la inundación del agua marina tras el terremoto del año 1700.

Como continuación a un gran terremoto en la falla de Cascadia, las simulaciones llevadas a cabo por el ordenador muestran que la pequeña ciudad de La Push sería la primera en sufrir el impacto de un tsunami, 10 minutos después del movimiento telúrico. 

Una pared de agua enorme y que se desplaza a gran velocidad. Como si se tratara de un avión ultrasónico.

En unos 30 minutos, muchas zonas de la costa se verían azotadas por olas de tsunami. Olas cuyas alturas podrían variar, pero la predicción calcula que podrían ser de 9 metros (30 pies) o más altas.

Como consecuencia de ello, la mayoría de las playas del Pacífico quedarían sumergidas bajo 18 metros (60 pies) de agua.

Según el informe, las olas podrían alcanzar las Reservas Hoh, Queets, Taholah y Quinault, así como Moclips, Pacific Beach, Iron Springs, Ocean City y Copalis Beach. Además, la desembocadura del río Hoh podría inundarse hasta una profundidad de 30 metros (100 pies).

En el transcurso de 1 hora desde el terremoto, una ola de 6 metros (20 pies) de altura impactaría contra Port Ángeles. La estación de la Guardia Costera de los Estados Unidos quedaría sumergida bajo 4,5 metros (15 pies) de agua o más tan solo 1 hora después del terremoto.

Sin embargo, este no sería el final. Durante unas ocho horas, no dejarían de impactar olas de tsunami contra la costa, siendo un riesgo potencial durante todo el día siguiente al terremoto.

La velocidad y profundidad de las olas de tsunami hace que sean peligrosas, además de todo lo que pueden arrastrar con ellas.

Posibilidad de supervivencia tras mega terremoto y tsunami

En inundaciones con profundidades superiores a los 1,8 metros (6 pies), la posibilidad de supervivencia para una persona al aire libre o dentro o sobre la mayoría de las estructuras convencionales, según explica el informe, es poco probable. Afortunadamente, la supervivencia sigue siendo muy probable dentro o sobre un edificio reforzado y especialmente diseñado, como una estructura de evacuación vertical.

Para aquellas personas a quienes sorprenda al aire libre, subirse a lo más alto de un edificio o al tejado de un edificio seguro, podría ser su salvación. Incluso subirse a un árbol es mejor que quedarse en el suelo, aclara el informe.

Pero, no solo los terremotos pueden generar terremotos. Los últimos meses nos han demostrado que también pueden formarse tsunamis por erupciones volcánicas o deslizamientos de tierras, e incluso por el impacto de un meteorito.

Vía: Alerta tierra !!! 

martes, 11 de enero de 2022

Clima extremo y cambio climático: el multiplicador de riesgo !!!

La cantidad de personas que necesitan ayuda de emergencia en todo el mundo superará los 200 millones este año, según proyecciones de la ONU. La tendencia está impulsada por los extremos climáticos y los conflictos.

Las necesidades humanitarias globales se están disparando, y los extremos climáticos alimentados por el cambio climático están inyectando aún más volatilidad en la mezcla. Las predicciones apocalípticas de un mundo que se calienta pasan por alto el importante papel de apoyo del cambio climático en las emergencias actuales. El cambio climático es un multiplicador de riesgos: expone vulnerabilidades, aumenta los costos de respuesta y agrega nuevo combustible a las crisis existentes.

Ocho de las peores crisis alimentarias del mundo están vinculadas tanto a conflictos como a choques climáticos, según el brazo de coordinación de ayuda humanitaria de la ONU, OCHA . Y el cambio climático puede prolongar los conflictos existentes al exacerbar la pobreza, la desigualdad y la inseguridad alimentaria, según un estudio reciente de la Cruz Roja Noruega. Sus marcas están garabateadas sobre emergencias recientes, desde tormentas gemelas sin precedentes que azotan a Mozambique, hasta el agonizante y lento aluvión del huracán Dorian sobre las Bahamas, hasta la sequía que está provocando una hambruna de nivel crítico para 45 millones de personas en partes de África. Se han superado las primeras previsiones sobre el número de personas que necesitarían ayuda en 2019en más de 20 millones antes de que terminara el año, una tendencia impulsada por los conflictos y el clima extremo, según la ONU. Pero las huellas del cambio climático también se encuentran más allá de los llamamientos humanitarios que acaparan los titulares: en aldeas abandonadas, vaciadas dos años después de que lluvias extremas acabaran con las cosechas; entre las familias que migran definitivamente después de que una tormenta destruyó sus medios de subsistencia; o entre comunidades afectadas por la sequía que compiten por recursos cada vez más escasos.

Todo el sector de la ayuda, tanto los intervinientes locales como los actores internacionales, tendrá que descubrir cómo planificar para el cambio climático, aunque las necesidades de respuesta ya superan con creces la financiación existente. Anticipándose a la migración futura y actual, algunas naciones insulares del Pacífico han aprobado leyes que rigen la reubicación de aldeas y las políticas de desplazamiento climático . Sin embargo, muchas respuestas humanitarias a corto plazo son menos proactivas. Un próximo estudio de la Universidad de Yale , por ejemplo, encontró que solo el tres por ciento de los proyectos de ayuda propuestos en cinco países afectados por desastres estaban relacionados con el cambio climático. La mayoría de las muertes por desastres ocurren en estados frágiles, pero una investigación del Overseas Development Institute encontró poca financiación para la reducción del riesgo de desastres en áreas de conflicto.. Y, según un informe de diciembre de la Organización Meteorológica Mundial de las Naciones Unidas, se necesita una comprensión más profunda de las formas en que el cambio climático afecta de manera diferente a mujeres y hombres , y mejores esfuerzos para incorporar esto en la planificación de la respuesta.