20 de Mayo de 1982
Malvinas: el día en que Gran
Bretaña pensó invadir Tierra del Fuego Contemplaba un ataque desde el
territorio chileno. La colaboración de Pinochet con Gran Bretaña duró toda la
guerra. Lo revela una investigación oficial encargada por el gobierno británico
El libro del historiador inglés Lawrence Freedman sobre la guerra de Malvinas,
basado en documentos secretos de Londres y que acaba de publicarse en Gran
Bretaña, contiene información detallada sobre la sostenida colaboración del
régimen de Augusto Pinochet con las fuerzas británicas, que llegó al punto de
hacer pensar a los militares británicos en la posibilidad de invadir el
territorio argentino de Tierra del Fuego desde el lado chileno de la isla. El
plan, que fue desechado por cuestiones operativas, echa luz sobre otro hecho
polémico del que sí se tuvo noticia: la misteriosa caída de un helicóptero
inglés a 18 kilómetros de la ciudad chilena de Punta Arenas, el 20 de mayo de
1982. En aquel momento, sus tres tripulantes —Alan Benett, Richard Outching y Blain
Imrie— fueron "devueltos" a Londres.-
Pero Freedman revela ahora que
en el helicóptero había otros ocho tripulantes, que fueron sacados de Chile en
silencio (ver página 37). Según el historiador, eran oficiales de las Fuerzas
Especiales Británicas que debían destruir una base argentina en Tierra del
Fuego.-
A continuación, un extracto del capítulo dedicado al apoyo Durante el
curso de la guerra, la presencia de una sólida fuerza chilena en la frontera
había ayudado a Gran Bretaña aunque más no fuera por el hecho de que tenía
amarradas a dos de las brigadas de Infantería de Marina superiores de
Argentina: Chile no había dejado de golpe de ser percibido como una amenaza por
Argentina. A medida que la guerra se acercaba a su conclusión, surgió
preocupación de que Chile pudiera querer aprovechar las dificultades de
Argentina. Pareció organizarse con cierta prisa una operación importante con
10.000 hombres que se iniciaría a comienzos de junio. Heath sugirió dar
instrucciones de convocar en privado a algunas altas figuras chilenas para
aclarar que Gran Bretaña no tenía intención de ser parte de ningún
"incidente fronterizo" entre Chile y Argentina. Si bien el Foreign
and Commonwealth Office seguía pensando que era poco probable una acción
chilena precipitada, Heath recibió autorización de establecer contacto para
averiguar qué estaba pasando, siempre y cuando no expresara ninguna opinión
sobre la cuestión.-
Heath informó acerca de la visión chilena de que los
refuerzos en el Sur se habían considerado necesarios debido a la incertidumbre
acerca de las intenciones argentinas, especialmente si mantenían lejos a Gran
Bretaña, pero que teniendo en cuenta que ahora esto era poco probable y que
Gran Bretaña regresaría a Malvinas, se sentían más tranquilos y estaban retirando
algunas unidades. hileno. La Operación Mikado (en inglés: Operation Mikado) fue
el nombre en código por el que el Reino Unido designó durante la Guerra de las
Malvinas en 1982 al frustrado plan de ataque comando a la Base Aeronaval
Almirante Hermes Quijada(53°46′52.20″S 67°45′14.00″O) en Río Grande (Tierra del
Fuego) en la Argentina. Con ello los mandos británicos no logran hacerse con el
control de la base garantizándose así la victoria argentina. Mikado es un
término que en idioma japonés significa la puerta y que se usaba antiguamente
para denominar al emperador de Japón. Planeamiento.-
Debido a la amenaza que
representaba para la flota británica la combinación de los aviones de la Armada
Argentina Dassault-Breguet Super Étendard con los misiles AM-39 Exocet, 5 de
los cuales formaban la 2° Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque que se
hallaban operando desde Río Grande, fueron hecho planes para utilizar tropas
del Escuadrón "B" del Special Air Service (SAS) en una operación para
destruirlos.1 El 4 de mayo de 1982 dos de estos aviones habían destruido al
destructor británico HMS Sheffield (D80) utilizando dos Exocet en el ataque,
permaneciendo otros tres misiles más en poder de la Armada Argentina ya que
Francia había sólo entregado 5 antes de la guerra. Otros 9 aviones y 25 misiles
fueron entregados a la Argentina luego de la guerra, pues el Reino Unido
presionó para que Francia no cumpliera con los plazos de entrega durante el
conflicto. Desde ese momento, ubicar y eliminar esos misiles se convirtió en una
prioridad tan alta para el Almirantazgo Británico que justificaba cualquier
clase de sacrificio. Se pensó en infiltrar un grupo desde Chile para dar una
alerta temprana cuando los Super Etendard despegaran de Río Grande, pero los
aviones Harrier británicos no podrían alcanzar a los aviones argentinos antes
de que lanzaran su misil Exocet debido a la distancia en que lo hacían de su
blanco. AM.39 dispuesto en un Rafale francés. Descartada la infiltración, se
pensó en un plan para atacar la base, cuya intención era destruir a los misiles
y a los aviones que los transportaban y matar a los pilotos en sus cuarteles y
luego refugiarse en Chile, esgrimiendo como excusa un desperfecto técnico, se
dirigirían a la base aérea de Punta Arenas.2 Dos planes fueron elaborados y
experimentaron ensayo preliminar en las montañas de Escocia: el aterrizaje de
25 comandos SAS en dos aviones C-130 Hercules directamente sobre la pista de
Río Grande; y la infiltración de 24 SAS en botes inflables transportados hasta
pocas millas de la costa en un submarino. Los dos planes generaron un
considerable rechazo por algunos miembros del SAS que los consideraban una
misión suicida.3 Irónicamente, el área de Río Grande estaba defendida por 4
batallones completos del Comando de la Infantería de Marina, algunos de cuyos
oficiales habían sido entrenados en el Reino Unido por Special Boat Service
(SBS) en años anteriores.4 El primer plan recibió la mayor consideración, como
los dos aviones serían detectados por los radares argentinos a unas 30 millas
del objetivo, para reducir la efectividad de la defensa antiaérea se planeó
ejecutar la operación de noche. Una vez cumplidos los objetivos de la misión,
si los aviones sobrevivían, se escaparían en ellos, de lo contrario, los
comandos estaban entrenados para subsistir en un terreno helado mientras
escapaban hacia Chile. Super Etendard de la Armada Argentina. Después de la
guerra, los comandantes de la Armada Argentina admitieron que ellos esperaban
que se produjera algún golpe de mano empleando comandos del SAS, pero nunca
esperaron que un Hercules aterrizara directamente sobre la base, aunque
hubieran perseguido fuerzas británicas incluso en territorio chileno si los
atacaban.5 Helicóptero británico en Chile[editar] El jefe del SAS, general
Peter de la Billière, decidió enviar un helicóptero para reconocer el objetivo,
la ubicación de los aviones y del combustible.-
A las 00:15 hs del 18 de mayo el
teniente Hutchings —asignado al HMS Hermes— despegó del HMS Invincible'' con su
helicóptero Sea King ZA-290 y un grupo de 3 soldados de élite del SAS, quienes
iban armados y con equipos de comunicación satelital. Su misión era insertarlos
en las proximidades de la base de Río Grande, donde estaban los Super Étendards
con sus Exocets, para observar sus movimientos y preparar la llegada de dos
transportes con 50 comandos que destruirían esa base esencial para la
Argentina. Después serían evacuados o huirían hacia Chile, donde el gobierno de
Augusto Pinochet había garantizado en secreto apoyo para ser evacuados. Ya días
antes había llegado a Chile el capitán identificado después como Andrew H. bajo
la cobertura diplomática de asistente del agregado militar, para realizar un
reconocimiento preliminar de las rutas, la frontera y planear cómo se
abastecerían. Sus movimientos no fueron restringidos en ningún momento. Ronald
Reagan había advertido a Margaret Thatcher que una operación así en territorio
continental argentino podía involucrar en la guerra a otros países del TIAR,
como Perú y Venezuela, pero el gobierno británico optó por ignorar esa
consideración y las objeciones de sus propias unidades de comandos. Tal y como
los comandos temían, el ZA-290 los instrumentos del helicóptero indicaron que
habían sido detectados por radares argentinos a 20 kilómetros del objetivo y el
teniente Hutchings decidió cancelar la operación y dirigirse directamente a
Chile.6 Sin combustible, tomó tierra en la playa de Agua Fresca, ya en
territorio chileno. Fue abandonado y destruido por sus ocupantes, quienes se
entregaron a las autoridades chilenas y luego retornaron al Reino Unido en un
vuelo regular de Santiago de Chile a Londres.-
El Ministerio de Defensa
británico oficialmente declaró que el helicóptero debió hacer un aterrizaje de
emergencia debido al mal clima. Nuestros radares observaron que el helicóptero
se desplazaba desde el territorio chileno hacia la Argentina. Cruzó la
frontera, luego quedó suspendido en el aire por unos minutos y desapareció del
radar, clara señal de que había descendido. Volvió a aparecer a los 5 minutos
en las cercanías de la planta de combustible y a 5 kilómetros de la estancia de
Sara Braun, al sur de Río Grande y casi sobre el mar. Declaraciones del
vicealmirante Horacio Zaratiegui en 1983. El helicóptero británico fue
detectado por 3 radares argentinos en la isla Grande de Tierra del Fuego. El
primero en detectarlo fue el radar del destructor ARA Bouchard, fondeado en la
bahía Esperanza, de donde se dio aviso al destructor ARA Piedrabuena ubicado
más al norte, que también lo detectó. El tercer radar fue el de la propia base
Hermes Quijada. Se informó que el helicóptero se desplazaba a 90 nudos de
velocidad y rumbo 090 con dirección al este. Durante el día, seis helicópteros
argentinos e infantes de marina buscaron rastros del helicóptero intruso sin poder
hallarlos. Como precaución, la base aeronaval fue minada y una compañía de
infantes de marina se apostó en ella. El helicóptero de apoyo, otro Sea King
con matrícula ZA-292, retornó al HMS Invincible. Los miembros del Escuadrón
"B" del SAS se hallaban en la isla Ascensión cuando se descubrió que
la Argentina contaba con mejores radares de lo previsto. La Operación Mikado
fue cancelada luego de que 8 comandos del escuadrón "D" del SAS
murieron al caer al mar un helicóptero que los trasladaba de un barco a otro
pocas semanas después7 y el Almirantazgo prosiguió con sus planes de
reconquista bajo la amenaza de los Exocet. Luego de que los misiles hundieran
el Atlantic Conveyor con 20 helicópteros a bordo, una nueva misión fue
planeada, esta vez se utilizaría un submarino Onyx para infiltrar 24 comandos
SAS en Tierra del Fuego mediante botes inflables Gemini. Un ensayo se realizó
en aguas del estrecho de San Carlos en las islas Malvinas, mientras la base
argentina era reforzada con tres batallones de infantería de marina.
El fin de
la guerra evitó que la operación se realizara.8 Posible implicación
chilena. El humo producido al quemar el helicóptero alertó a los
carabineros y a la prensa chilena y al amanecer del 18 de mayo fueron
descubrieron los restos del helicóptero británico abandonado y destruido por
sus ocupantes cerca de Punta Arenas, Chile, lo que atrajo considerablemente la
atención internacional en ese momento. Desde el lado argentino se argumentó que
ese helicóptero procedía de Chile. Aunque los comandos oficialmente se
entregaron a las autoridades chilenas, en ningún momento se los trató como a
prisioneros.-
El general chileno Fernando Matthei confirmó en una entrevista
concedida al Centro de Investigación y documentación de la Universidad Finis
Terrae en 1999 que durante toda la guerra existió una constante cooperación al
más alto nivel con el Reino Unido. Poco antes, Margaret Thatcher también lo
haría público para defender a Pinochet durante su detención en el Reino Unido.
Debían volar hasta la base naval de Río Grande, en Tierra del Fuego, donde
estaban los misiles. Aterrizar en dos Hércules C-130, destruir los misiles, los
aviones Super Etendart, matar a los pilotos y refugiarse en Chile,
"territorio neutral" con la excusa de un desperfecto técnico. Reagan
le advirtió a Thatcher que esta clase de operaciones forzaría la intervención
de otros países latinoamericanos en la guerra como Perú y Venezuela.-
(Claudio Dominguez)
(Claudio Dominguez)

