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jueves, 23 de febrero de 2023

Argentina avanza en la implementación del etiquetado frontal de alimentos procesados .-

 El 20 de febrero finalizó la primera etapa para que las empresas incluyan el sistema de sellos en sus productos en caso de tener exceso de azúcares, sodio y grasas. El país adoptó el modelo de octógonos negros que recomienda la OPS ¿Qué significan estas advertencias?

La mala alimentación origina en la población hipertensión arterial, hiperglucemia y obesidad, los tres factores de riesgo más asociados con la mortalidad en la Región de las Américas a causa de las llamadas enfermedades no trasmisibles. Un primer paso para evitarlos es contar con información sobre los alimentos procesados y ultraprocesados que pueden tener nutrientes críticos en demasía.

Con ese objetivo y en el marco de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, Argentina implementó el etiquetado frontal con advertencias sobre el contenido en exceso de azúcares, grasas totales, grasas saturadas y sodio en alimentos envasados y bebidas analcohólicas.

A partir de agosto de 2022 comenzaron a aparecer en las góndolas del país los primeros sellos octagonales y el pasado 20 de febrero finalizó la prórroga otorgada por el Gobierno a algunas empresas para implementar la medida. Es por eso que comenzarán a verse mayor cantidad de productos alcanzados por los sellos de advertencias. Además, a partir de ese plazo las grandes industrias no pueden hacer publicidad, promoción, ni patrocinio de alimentos dirigido a niñas y niños que contengan uno o más sellos.

El etiquetado proporciona información directa a las y los consumidores cuando un producto contiene cantidades excesivas de nutrientes críticos. Cabe aclarar que este sistema no prohíbe comprar los productos, solo ayuda a tomar una decisión fundamentada.




La representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) en Argentina, Eva Jané Llopis, indicó que “la información sobre los productos alimentarios que consumimos es fundamental para promover el autocuidado y una nutrición saludable que colabore en la prevención de factores de riesgos de enfermedades cardiológicas, diabetes y algunos tipos de cáncer”.

Jané Llopis explicó que “la mala alimentación se debe en gran medida a la amplia disponibilidad y comercialización de bebidas y alimentos procesados y ultraprocesados que tienen un contenido excesivo de azúcares, grasas y sodio” y una de las respuestas a esta situación son las regulaciones que favorezcan la reducción de la demanda de estos productos. Además, llevan a una mejora de la oferta de alimentos más saludables, lo que implica un beneficio sanitario importante para la población en su conjunto.

“La hipertensión arterial, la hiperglucemia en ayunas,  la obesidad y el sobrepeso son las causas de alrededor del 44 por ciento de las muertes en la región de las Américas”, agregó la representante de OPS. Estos factores de riesgo de enfermedades en ocasiones están vinculados con una alimentación desequilibrada.

Tras realizar distintas evaluaciones, se encontró que el sistema de advertencias sanitarias que adoptó Argentina y que recomienda la OPS es el más adecuado para el objetivo de prevenir la obesidad y otras enfermedades no transmisibles.

Existe evidencia que indica que el sistema de sellos permite captar la atención en poco tiempo, lo que es útil ya que se ha observado que las y los consumidores toman una decisión de compra de alimentos en menos de cinco segundos. Además, no requiere de un esfuerzo cognitivo que exija conocer sobre nutrición, ni hacer cálculos.

“En los países que lo aplican desde hace unos años, como en Chile, las advertencias octogonales han tenido buenos resultados ya que las personas redujeron el consumo de productos con exceso de nutrientes críticos y prefirieron los que no tenían sellos, lo que implicó un beneficio para su salud”, señaló el consultor nacional de Enfermedades No Transmisibles, OPS/OMS en Argentina, Sebastián Laspiur. Además, las empresas comenzaron a reformular sus productos para evitar ser destinatarias de sellos.

Así, según un estudio conjunto de 2021 del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile, la Universidad de Carolina del Norte y del Instituto Nacional de Salud Pública de México, las compras al día por persona de productos altos en azúcar descendieron un 27%, en grasas saturadas un 16%, mientras que en sodio cayeron un 37%. La investigación publicada en The Lancet Planetary Health tomó los datos de adquisición de alimentos y bebidas de más de 2.300 hogares chilenos entre enero de 2015 y diciembre de 2017.

Como a partir de esta etapa de incorporación del etiquetado frontal en Argentina se comenzarán a encontrar gradualmente más productos en los supermercados y almacenes, “la recomendación -expresó Laspiur- es elegir alimentos naturales y productos sin los octógonos y sustituirlos por alternativas más saludables. Es esencial el cambio de nuestros patrones alimentarios para reducir el riesgo de enfermar y morir por enfermedades no transmisibles”.

Vía OMS

martes, 21 de febrero de 2023

Cambio del nivel del mar.-

 Los registros de mareógrafos del nivel del mar se remontan a más de 200 años, con algunos registros que se remontan a 1807. Sin embargo, los mareógrafos brindan datos solo para el punto en el que están instalados. La adquisición de datos de altura del nivel del mar global calibrados y procesados ​​para la investigación científica se remonta a principios de la década de 1990 y el lanzamiento de las primeras misiones satelitales de altimetría oceánica. La combinación de datos de altimetría satelital con datos de mareógrafos (a través de una técnica conocida como reconstrucción del nivel del mar ) da como resultado un conjunto de datos con la longitud récord de los datos de mareógrafos y la cobertura casi global de los datos de altimetría satelital. También revela una tendencia inequívoca: los niveles globales del mar están aumentando y la tasa de este aumento está aumentando.




El nivel medio global del mar ha aumentado 101 milímetros (3,98 pulgadas) desde 1992 y actualmente está aumentando aproximadamente 3,9 mm (0,15 pulgadas) por año. Crédito: Observatorio de la Tierra de la NASA.




Esta imagen muestra los cambios en la altura global de la superficie del mar entre 1992 y 2019 según los datos de altimetría satelital de la serie TOPEX/Jason de misiones de altimetría oceánica. Si bien los colores rojo y amarillo indican un aumento general en la altura de la superficie del mar, es importante tener en cuenta las áreas azules que indican regiones donde la altura de la superficie del mar está cayendo. Haga clic en la imagen para ampliarla. Crédito: Topografía de la superficie del océano de la NASA desde el espacio.


El Programa de Sistemas de Datos de Ciencias de la Tierra (ESDS) de la NASA brinda acceso sin restricciones a los datos que se pueden usar para monitorear el cambio del nivel del mar. Junto con los datos que se pueden descubrir y descargar mediante NASA Earthdata Search , un recurso principal de la NASA es el Centro de Archivo Activo Distribuido de Oceanografía Física ( PO.DAAC ). PO.DAAC administra y proporciona herramientas y servicios para los datos oceanográficos e hidrológicos de la NASA (satélites, aerotransportados e in situ) para permitir una mayor comprensión de los procesos físicos y la condición del océano global, incluida la topografía de la superficie del océano .La información sobre las técnicas geodésicas utilizadas para derivar la altura de la superficie del mar (como interferometría de línea de base muy larga, VLBI; medición de láser satelital, SLR; o Orbitografía Doppler y radioposicionamiento integrado por satélite, DORIS) está disponible a través del Sistema de información de datos de dinámica de la corteza de la NASA ( CDDIS ).

Imagen


Pathfinder de datos de cambio de nivel del mar

Sea Level Change Data Pathfinder  guía a los usuarios de datos a través del proceso de selección y uso de conjuntos de datos de ciencias de la Tierra de la NASA aplicables al cambio del nivel del mar, con orientación sobre resoluciones y enlaces directos a las fuentes de datos. Data Pathfinder también brinda acceso a herramientas y aplicaciones para descubrir, visualizar y trabajar con datos de cambios en el nivel del mar, como NASA Worldview , Giovanni , High Level Tool for Interactive Data Extraction ( HiTIDE ) y State of the Ocean ( SOTO ). 

DATOS: Earthdata NASA.-



lunes, 24 de enero de 2022

De producirse un gran terremoto en Cascadia, los residentes del Noroeste del Pacífico solo tendrían 10 minutos para huir antes de la llegada del tsunami

 Un mega terremoto en la zona de Cascadia daría un margen de tiempo de tan solo 10 minutos a los residentes en el Noroeste del Pacífico para huir antes de que llegara un tsunami. Algunos, ni siquiera tendrían ese margen de tiempo. La tierra se hundiría bajo sus pies.

Un mega terremoto en la zona de subducción de Cascadia sería devastador. Así lo ha asegurado el Servicio Geológico de Washington, el 10 de enero de 2022, en base al escenario pronosticado por ordenador.

El informe muestra lo que sucedería a las ciudades, los ríos, las playas y las zonas bajas en la península Olímpica. Ya anteriormente, el Servicio Geológico había publicado mapas para la costa sudoeste de Washington, las islas de San Juan y Puget Sound. El informe incluye mapas detallados desde el norte de Grays Harbor hasta Port Townsend. Todo ello, con el objetivo de preparar a los funcionarios encargados de la protección de la población como para advertir a la población sobre los peligros potenciales.

Área que abarca la Zona de Subducción de Cascadia

La zona de subducción de Cascadia se extiende desde el norte de la isla de Vancouver, en Canadá, hasta el norte de California, en Estados Unidos. Es el punto de subducción de las placas Explorer, Juan de Fuca y Gorda bajo la placa de América del Norte. Empieza cerca del cabo Mendocino, en el norte de California, pasando por Oregón y Washington, y termina en la isla de Vancouver, en la Columbia Británica.

Pronóstico de un gran terremoto en la zona de subducción de Cascadia

El pronóstico se realizó partiendo de un gran terremoto que tiene lugar en la zona de subducción de Cascadia, a unos 129-161 kilómetros (80 a 100 millas) de la costa de Washington, donde la placa tectónica Juan de Fuca se desliza bajo la placa de América del Norte.

El evento, de “desgarro completo” tendría lugar en toda su extensión, desde el norte de California hasta el norte de la isla de Vancouver.

Según ha explicado la geóloga jefa del Departamento de Peligros del Servicio Geológico, existe mucha evidencia geológica de que estos terremotos y tsunamis han sucedido muchas veces. Han transcurrido 322 años desde la última vez que sucedió, por lo que es cuestión de tiempo antes de que vuelva a suceder.

El terremoto posiblemente podría durar entre seis y seis minutos y servir como una llamada de atención para huir inmediatamente a terreno elevado.

Según esta geóloga, este terremoto debería servir como alerta.

Consecuencias de un gran terremoto en la zona de subducción de Cascadia






Al parecer, el mismo terremoto provocaría un cambio en el terreno al hundirse la zona costera de Washington con respecto a las zonas al oeste de la falla. El cambio en el nivel del mar inundaría las zonas vulnerables hasta 1,5 metros (5 pies), según el modelo de pronóstico realizado.

Según han podido contrastar los científicos, de las pruebas obtenidas en la zona del río Copalis, ya ha sucedido antes. Los árboles murieron por la inundación del agua marina tras el terremoto del año 1700.

Como continuación a un gran terremoto en la falla de Cascadia, las simulaciones llevadas a cabo por el ordenador muestran que la pequeña ciudad de La Push sería la primera en sufrir el impacto de un tsunami, 10 minutos después del movimiento telúrico. 

Una pared de agua enorme y que se desplaza a gran velocidad. Como si se tratara de un avión ultrasónico.

En unos 30 minutos, muchas zonas de la costa se verían azotadas por olas de tsunami. Olas cuyas alturas podrían variar, pero la predicción calcula que podrían ser de 9 metros (30 pies) o más altas.

Como consecuencia de ello, la mayoría de las playas del Pacífico quedarían sumergidas bajo 18 metros (60 pies) de agua.

Según el informe, las olas podrían alcanzar las Reservas Hoh, Queets, Taholah y Quinault, así como Moclips, Pacific Beach, Iron Springs, Ocean City y Copalis Beach. Además, la desembocadura del río Hoh podría inundarse hasta una profundidad de 30 metros (100 pies).

En el transcurso de 1 hora desde el terremoto, una ola de 6 metros (20 pies) de altura impactaría contra Port Ángeles. La estación de la Guardia Costera de los Estados Unidos quedaría sumergida bajo 4,5 metros (15 pies) de agua o más tan solo 1 hora después del terremoto.

Sin embargo, este no sería el final. Durante unas ocho horas, no dejarían de impactar olas de tsunami contra la costa, siendo un riesgo potencial durante todo el día siguiente al terremoto.

La velocidad y profundidad de las olas de tsunami hace que sean peligrosas, además de todo lo que pueden arrastrar con ellas.

Posibilidad de supervivencia tras mega terremoto y tsunami

En inundaciones con profundidades superiores a los 1,8 metros (6 pies), la posibilidad de supervivencia para una persona al aire libre o dentro o sobre la mayoría de las estructuras convencionales, según explica el informe, es poco probable. Afortunadamente, la supervivencia sigue siendo muy probable dentro o sobre un edificio reforzado y especialmente diseñado, como una estructura de evacuación vertical.

Para aquellas personas a quienes sorprenda al aire libre, subirse a lo más alto de un edificio o al tejado de un edificio seguro, podría ser su salvación. Incluso subirse a un árbol es mejor que quedarse en el suelo, aclara el informe.

Pero, no solo los terremotos pueden generar terremotos. Los últimos meses nos han demostrado que también pueden formarse tsunamis por erupciones volcánicas o deslizamientos de tierras, e incluso por el impacto de un meteorito.

Vía: Alerta tierra !!! 

martes, 11 de enero de 2022

Clima extremo y cambio climático: el multiplicador de riesgo !!!

La cantidad de personas que necesitan ayuda de emergencia en todo el mundo superará los 200 millones este año, según proyecciones de la ONU. La tendencia está impulsada por los extremos climáticos y los conflictos.

Las necesidades humanitarias globales se están disparando, y los extremos climáticos alimentados por el cambio climático están inyectando aún más volatilidad en la mezcla. Las predicciones apocalípticas de un mundo que se calienta pasan por alto el importante papel de apoyo del cambio climático en las emergencias actuales. El cambio climático es un multiplicador de riesgos: expone vulnerabilidades, aumenta los costos de respuesta y agrega nuevo combustible a las crisis existentes.

Ocho de las peores crisis alimentarias del mundo están vinculadas tanto a conflictos como a choques climáticos, según el brazo de coordinación de ayuda humanitaria de la ONU, OCHA . Y el cambio climático puede prolongar los conflictos existentes al exacerbar la pobreza, la desigualdad y la inseguridad alimentaria, según un estudio reciente de la Cruz Roja Noruega. Sus marcas están garabateadas sobre emergencias recientes, desde tormentas gemelas sin precedentes que azotan a Mozambique, hasta el agonizante y lento aluvión del huracán Dorian sobre las Bahamas, hasta la sequía que está provocando una hambruna de nivel crítico para 45 millones de personas en partes de África. Se han superado las primeras previsiones sobre el número de personas que necesitarían ayuda en 2019en más de 20 millones antes de que terminara el año, una tendencia impulsada por los conflictos y el clima extremo, según la ONU. Pero las huellas del cambio climático también se encuentran más allá de los llamamientos humanitarios que acaparan los titulares: en aldeas abandonadas, vaciadas dos años después de que lluvias extremas acabaran con las cosechas; entre las familias que migran definitivamente después de que una tormenta destruyó sus medios de subsistencia; o entre comunidades afectadas por la sequía que compiten por recursos cada vez más escasos.

Todo el sector de la ayuda, tanto los intervinientes locales como los actores internacionales, tendrá que descubrir cómo planificar para el cambio climático, aunque las necesidades de respuesta ya superan con creces la financiación existente. Anticipándose a la migración futura y actual, algunas naciones insulares del Pacífico han aprobado leyes que rigen la reubicación de aldeas y las políticas de desplazamiento climático . Sin embargo, muchas respuestas humanitarias a corto plazo son menos proactivas. Un próximo estudio de la Universidad de Yale , por ejemplo, encontró que solo el tres por ciento de los proyectos de ayuda propuestos en cinco países afectados por desastres estaban relacionados con el cambio climático. La mayoría de las muertes por desastres ocurren en estados frágiles, pero una investigación del Overseas Development Institute encontró poca financiación para la reducción del riesgo de desastres en áreas de conflicto.. Y, según un informe de diciembre de la Organización Meteorológica Mundial de las Naciones Unidas, se necesita una comprensión más profunda de las formas en que el cambio climático afecta de manera diferente a mujeres y hombres , y mejores esfuerzos para incorporar esto en la planificación de la respuesta.

viernes, 25 de junio de 2021

Advertencia del cambio climático, qué es la nieve de sangre?

 

Las montañas de Francia aparecieron cubiertas de rojo, se trata de la ‘nieve de sangre’, qué es y cómo el cambio climático podría potenciarlo.

 

En los primeros días de junio de 2021, un mar de ‘moco marino’ invadió las costas de Turquía, poniendo en riesgo la fauna y flora marina, así como a la población de la zona. El cambio climático tendría que ver, y ahora, un fenómeno con causas similares ocurrió en los Alpes de Europa, la llamada ‘nieve de sangre’. Qué es y cuál es el peligro.

Qué es el efecto de la ‘nieve de sangre’

La nieve comenzó a teñirse de rojo con la llegada del verano en Francia. El fenómeno conocido como ‘nieve de sangre’, ha causado estupor en la comunidad científica. Si bien es un suceso que ya se ha registrado en otras ocasiones, esta vez sería mucho más poderosa.

El color rojo en la nieve se debe a unas algas que crecen en su interior, y que han evolucionado para captar luz solar y realizar la fotosíntesis, a través de la nieve y el hielo.

Su color rojo se debe a esta necesidad de alimentarse del Sol, a través del filtro de nieve. En verano, cuando comienza a derretirse, las algas cobran más fuerza y se reproducen, formando así la ‘nieve de sangre’.



El peligro del cambio climático y las algas rojas

El problema es que, al igual que lo ocurrido con el ‘moco marino’ de Turquía, que también es un alga, la ‘nieve de sangre’ podría estar potenciada por el cambio climático. Esta es una hipótesis que un grupo de científicos busca comprobar.

Un equipo del proyecto AlpAlga, ha viajado recientemente a los Alpes de Francia, para estudiar estos misteriosos organismos. Su interés reside en que en los últimos años el fenómeno se ha multiplicado, y creen que las altas temperaturas del cambio climático, estarían ayudando a las algas rojas, a reproducirse.

Esta floración repentina de algas en la nieve, se ha potenciado en las montañas de Francia, en una zona ubicada entre 1000 y 3000 metros de altitud sobre el nivel del mar.

El peligro de la proliferación de la ‘nieve de sangre’ es que podría contaminar el agua de deshielo y apurar el derretimiento. Mediante el análisis de las algas en distintas cumbres y una comprobación de su ADN, han determinado que podrían ser perjudiciales para el ecosistema.

No solo la temperatura en aumento del planeta, podría acelerar el florecimiento de estos organismos, también, ciertos componentes contaminantes en el aire, podrían precipitarse en forma de lluvia y generar cada vez más ‘nieve de sangre’.

La investigación sobre el proyecto, fue publicada en Frontiers in Plant Science, donde hay más detalles sobre el comportamiento de este tipo de algas. El calentamiento global, y sus efectos en estos organismos preocupa, principalmente, porque podría generar un derretimiento sin precedentes en los Alpes.

Por esta última razón es que la comunidad científica espera encontrar respuestas sobre la nieve de sangre, y definir mejor sus efectos.




Datos vía: ADM MX (México)





viernes, 21 de mayo de 2021

Los 4 pilares de una recuperación resiliente para todos

 Hasta este momento, más de 1 millón de personas han perdido la vida por la COVID-19 y más de 35 millones se han contagiado. En cada lugar del mundo, las personas más pobres son las que más sufren y, según el informe La pobreza y la prosperidad compartida  publicado recientemente por el Banco Mundial, se estima que este año aumentará la pobreza extrema mundial, algo que sucedería por primera vez en una generación.

Tan solo en 2020, la pandemia podría aumentar drásticamente la cantidad de personas que viven en la pobreza extrema; el incremento, de hecho, podría ser de entre 88 millones y 115 millones.  Este es el peor revés que hemos sufrido en nuestra lucha por poner fin a la pobreza. Además, el impacto de la COVID-19 no solo se observa en las personas extremadamente pobres: los confinamientos y el cese repentino de varias actividades económicas y de la movilidad han tenido un efecto mayor que las crisis anteriores. Es probable que los “nuevos pobres” sean personas de zonas urbanas, que hayan recibido educación y que trabajen en los sectores de servicios informales y manufacturas, en vez de la agricultura, y que los países de ingreso mediano se vean afectados considerablemente. Las mujeres también pueden resultar más perjudicadas, ya que tienen el doble de posibilidades que los hombres de perder su empleo, de cargar con el peso de los cuidados familiares durante el confinamiento y de “saltarse comidas” como respuesta a la caída de los ingresos.

En el informe también se analizan las tres “C” que impulsan esta situación adversa. Si bien la COVID-19 constituye la amenaza más reciente, el conflicto y el cambio climático han desacelerado la reducción de la pobreza durante años  y, si no se abordan, incidirán negativamente en las posibilidades de alcanzar nuestra meta de 2030. Por ejemplo, en Oriente Medio y Norte de África, las tasas de pobreza extrema prácticamente se duplicaron entre 2013 y 2015, y luego de nuevo entre 2015 y 2018, a raíz de los conflictos registrados en Siria y Yemen. Si bien 37 de los Estados frágiles y en conflicto conforman el 10 % de la población mundial, constituyen el 40 % de la población pobre del mundo. Si no se hace algo al respecto, el cambio climático podría llevar a la pobreza a entre 68 millones y 132 millones de personas para 2030, lo que constituiría una amenaza particularmente grave para los países de África al sur del Sahara y Asia meridional. Estos son los lugares críticos donde se concentra la mayor parte de los habitantes pobres del mundo.

Tenemos ante nosotros una evaluación cruda y basada en las pruebas, que pone de manifiesto los desafíos y las esferas a las que se debe dar prioridad con medidas rápidas y de magnitud para ayudar a los cientos de millones de personas que más lo necesitan. Pongámonos en el lugar de Shona Banu Begum de Bangladesh, que tiene 55 años y vive con su hijo, su nuera y sus dos nietos. Ella trabajaba en un horno de ladrillos y su hijo no puede realizar tareas pesadas debido a un problema cardíaco. Pero la pandemia y un ciclón que pasó recientemente le arrebataron las oportunidades de trabajo, lo que puso a la familia en dificultades para hacer alcanzar el dinero.

Otro ejemplo es el de M’Balu Tucker, una estudiante de 17 años de una aldea de Sierra Leona, país que sale de un conflicto. Ella también participa en un programa de asesoramiento financiado por la Corporación Financiera Internacional (IFC) que tiene como objetivo enseñar a las niñas a fabricar jabón como medio de subsistencia y proteger a las comunidades del coronavirus. “Cuando crezca, quiero trabajar en un banco y ayudar a los miembros de mi familia. Quiero hacer que llegue dinero a mi país y ayudar a la gente”, dijo. Todos debemos trabajar juntos para que los estudiantes como ella puedan alcanzar su potencial y contribuir a la recuperación de sus comunidades.

Por lo tanto, con ocasión del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, debemos comprometernos a redoblar nuestros esfuerzos y entrar en acción para hacer frente a la crisis  y acelerar los avances para completar el programa de desarrollo inconcluso.

El modo en que el mundo responda a la crisis tendrá un impacto directo en las vidas de personas como Shona y su familia, M’Balu y millones más. Pero mientras la pandemia plantea desafíos específicos, la historia muestra que el mundo puede superar crisis aparentemente insalvables cuando todos cooperan y trabajan en coordinación. La reducción constante de la pobreza extrema durante los últimos 25 años es un ejemplo claro de lo que puede lograr la comunidad mundial si trabaja unida.

"La reducción constante de la pobreza extrema durante los últimos 25 años es un ejemplo claro de lo que puede lograr la comunidad mundial si trabaja unida"   

Como parte de nuestra respuesta a esta convergencia inusual de COVID-19, conflicto y cambio climático, la primera prioridad debe ser salvar vidas y restaurar los medios de subsistencia. Algunas de las políticas necesarias para lograr esto ya se están aplicando, como los sistemas de protección social: hasta el momento, más de 55 países —incluidos Brasil e Indonesia— han avanzado rápidamente para ampliar los programas de transferencias monetarias de Gobiernos a personas. En otros casos, podemos ayudar a los países a diseñar una respuesta específica para sus necesidades: en Haití (i), por ejemplo, el Banco Mundial ha proporcionado financiamiento para mejorar las pruebas y los tratamientos médicos, así como para prevenir la inseguridad alimentaria mediante la protección de la producción agrícola.

No obstante, si el objetivo es garantizar una recuperación resiliente para todos, el mundo también debe continuar abordando desafíos de desarrollo sistémicos.  Aunque nos podemos sentir abrumados por los obstáculos que tenemos por delante y estemos atravesando una zona de incertidumbres y situaciones desconocidas, debemos avanzar y reconocer la necesidad de ser flexibles y adaptar nuestros enfoques, así como corregirnos cuando sea necesario. Esto es lo que estamos haciendo en el Banco Mundial.

En el informe La pobreza y la prosperidad compartida se ofrece una evaluación basada en datos empíricos por región y país, con las prioridades de cada zona y las diferencias entre ellas. Hemos respondido de manera rápida y contundente, con fondos y actividades de conocimientos que orientan las políticas de respuesta de nuestros países clientes, a fin de poner en marcha programas de alivio sanitario y económico de emergencia. Hasta la fecha, hemos extraído cuatro conclusiones interconectadas, que ojalá sirvan para ayudar a definir mejor y acelerar nuestra acción colectiva —del Banco Mundial, los Gobiernos, los asociados y las partes interesadas— de cara al futuro.

  1. Ampliar el aprendizaje y mejorar los datos: en medio de la incertidumbre desatada por la COVID-19, los Gobiernos y sus asociados tienen que encontrar respuestas eficaces rápidamente y ampliar su escala. Los países deben aprender sobre la marcha y compartir los resultados apenas se produzcan, mediante el registro, la organización y el intercambio de datos abiertamente. Esto genera confianza en el público y favorece la innovación y la implementación de políticas adecuadas. Poner datos de alta calidad a disposición de todos siempre es importante, pero especialmente en épocas de crisis. También contribuye a identificar mejor a los beneficiarios, determinar los tipos de programas necesarios para garantizar que se incluya a los grupos vulnerables (como las mujeres) y evaluar si los programas son eficaces.
  1. Cerrar la brecha entre las aspiraciones y los logros en materia de políticas: muy a menudo se produce una brecha entre las políticas formuladas y los logros en la práctica; lo mismo se replica entre lo que esperan los ciudadanos y lo que experimentan a diario. Se debe prestar atención no solo a diseñar las políticas adecuadas sino también a fortalecer la capacidad de los sistemas administrativos encargados de implementarlas. Por ejemplo, hay una oportunidad de fortalecer y adaptar los sistemas de protección social para anticiparse a la próxima crisis —en vez de solo hacer frente a la crisis actual— y mejorar los sistemas de prestación de servicios, como el uso de los pagos digitales.
  1. Invertir en preparación y prevención: la COVID-19, los conflictos y el cambio climático subrayan la necesidad de invertir en medidas integrales de preparación y prevención dentro de los países y más allá de sus fronteras. Un ejemplo de cooperación internacional exitosa es el Sistema de Alerta contra los Tsunamis y Atenuación de sus Efectos en el Océano Índico, que hoy coordina los centros de alerta que inicialmente crearon cinco países —Australia, India, Indonesia, Malasia y Tailandia— por separado después del terremoto y el tsunami de 2004. África, por su parte, se enfrenta a la COVID-19 desde una base más firme gracias a las enseñanzas aprendidas de los brotes de ébola y con la cooperación encabezada por organismos regionales, como el Programa de Mejoramiento de los Sistemas Regionales de Vigilancia de Enfermedades (en África occidental y central) y el Proyecto de Redes de Laboratorios de Salud Pública de África Oriental.
     
  2. Ampliar la cooperación y la coordinación: durante las crisis, la cooperación y la coordinación son vitales para cultivar la solidaridad en las zonas afectadas y garantizar que las decisiones de los Gobiernos sean confiables y creíbles. Como lo han demostrado las respuestas de los países a la COVID-19, a pesar de ser muy diferentes entre sí, hacer hincapié en la cooperación y la coordinación es especialmente importante para garantizar una acción colectiva decisiva desde el comienzo de una crisis. La coordinación y la cooperación deben producirse entre los asociados en el desarrollo y el país en cuestión; dentro del Gobierno en general (Gobiernos nacionales, Gobiernos nacionales y locales), y en el conjunto de la sociedad, los Gobiernos y el sector no gubernamental (sector privado, organizaciones de la sociedad civil y organizaciones comunitarias).

Vía Blog Banco Mundial 

sábado, 1 de mayo de 2021

Dios, patria, hogar !!!

 

¿Una respuesta política nacida desde lo religioso para enfrentar el globalismo financiero y el marxismo cultural?


``Dios, patria, hogar'', proclamaban las leyendas escritas con desafiante pintura negra sobre los paredones encalados del pueblo. A mí y a mis amigos nos causaban gracia y curiosidad, una porque conocíamos a los que las escribían y, a pesar de que ponían cara de malos y usaban tremendo bigote, no nos parecían muy preparados para sostener cualquier desafío, y la otra porque no entendíamos la necesidad de la proclama, tan seguros estábamos de contar con un Dios, una patria y un hogar. Esas seguridades sin embargo iban a durar poco. Casi sin darnos cuenta, entrábamos a la vez a la adolescencia, a la década de 1960 y a una etapa de transformaciones vertiginosas que estremecerían hasta los cimientos esas certidumbres.

¿Cómo podíamos saber, entonces, que Dios sufría desde hacía casi un siglo el ataque encarnizado de la Europa cristiana, y que su muerte ya había sido anunciada como una buena nueva? ¿Cómo podíamos anticipar que la patria sucumbiría bajo la doble agresión de la violencia y el saqueo en las décadas siguientes, las de nuestra juventud y madurez, las décadas en las que la vida para la que nos estábamos preparando debía rendir sus frutos? ¿Cómo podíamos imaginar siquiera que el hogar, la familia, ese reducto último de la certidumbre y el amparo, el lugar del reposo, la alimentación y el abrazo, iba a ser blanco de la metralla que ahora, ante nuestros ojos, hace saltar por el aire sus últimas astillas?

¿Cómo podíamos sospechar que algún día, ante la mirada interrogante de nuestros hijos, sólo íbamos a tener perplejidad y silencio como respuesta? Evidentemente, nuestros amigos de los bigotazos y el pelo aplastado habían olfateado con la debida anticipación algo que nosotros no percibíamos. Y que tampoco, para ser honestos, queríamos percibir, encandilados unos con la conquista del espacio y los avances tecnológicos que probaban la eficacia del capitalismo, obnubilados otros con la revolución cubana y el Concilio Vaticano II, que señalaban el camino inevitable hacia el socialismo y el hombre nuevo.

Ni unos ni otros veíamos en nuestras opciones una amenaza contra Dios, ni contra la patria ni contra el hogar, porque los juzgábamos tan eternos como el agua y el aire, como Borges decía de su ciudad. Y sin embargo, aquí estamos: sin Dios, con la patria hecha añicos y ya casi sin hogar.

NUEVO ORDEN MUNDIAL

La situación en la que hemos caído es resultado de una combinación de factores tan disímiles, dispersos y azarosos que parecería difícil imaginar una conspiración. Podría decirse que si hay una conspiración su origen no es de este mundo, cosa que movería a risa a algunos, pero que otros tomarían muy en serio, especialmente los que creen en la eficacia operativa del demonio.
Sabemos, sin embargo, que hay personas en condiciones materiales e intelectuales de ayudar al azar (o al diablo) y orientar las cosas en determinada dirección. Al fin y al cabo, lo del Nuevo Orden Mundial fue una idea emanada de esas personas y propuesta claramente y con todas las letras, no un invento de las mentalidades conspirativas.

La idea de reordenar el mundo brotó tras la caída del muro de Berlín, que no separaba, como se cree habitualmente, al Occidente capitalista del Este socialista: era en realidad un dique de contención contra los desbordes de uno y otro lado, obligaba a cada bando a preservar una cierta apariencia de virtud.

Cuando el hormigón cayó bajo la presión de las multitudes, lo peor del capitalismo se fundió en un abrazo con lo peor del socialismo, con el que mantenía antiguas y documentadas relaciones, y desde entonces vienen marchando juntos hacia la instauración global de una nueva esclavitud, políticamente totalitaria, como siempre imaginaron los comunistas, y económicamente libertaria, como siempre imaginaron los capitalistas.

La tarea no parecía sencilla. ¿Cómo someter nuevamente a la esclavitud a un hombre al que las mismas élites habían ensoñado desde la Revolución Francesa con las ideas de libertad, igualdad y fraternidad? Personas inteligentes, no tardaron en encontrar una solución simple, económica y orwelliana: cambiar el sentido de las palabras.

Los conspiradores, o el mismísimo demonio, procedieron por etapas: en nombre de la libertad comenzaron por separar al hombre de Dios para privarlo del sentido trascendente de la vida, que lo unía en alabanza y oración al conjunto de los demás hombres y de todo lo creado; después se dedicaron a socavar sus vínculos de pertenencia e identidad, especialmente la patria, pero también el terruño o el barrio, la lengua o la música, en aras de una igualdad global e indiferenciada que excede largamente lo social, incapaz de suscitar identificación, pertenencia o lealtad alguna; ahora, a favor de una fraternidad tan inclusiva como estéril, apuntan con la ideología de género contra la familia, bastión último de anclaje y de sentido para un hombre en trance de ser despojado de todas las ligazones y raíces que necesita para desarrollarse y crecer con cierto grado de salud.

EL VACIO

Este hombre, así desamparado, perdido y angustiado, el hombre que las mentes más lúcidas de Europa vienen describiendo con un sentido de urgencia cada vez mayor, no sabe cómo enjugar su desesperación: las drogas, la promiscuidad, las experiencias extremas, nada le alcanza para cubrir el vacío al que lo han arrojado las consignas de libertad, igualdad y fraternidad en su versión perversa. Ese hombre está listo y predispuesto para recibir, con alivio de náufrago y agradecimiento perruno, el yugo del esclavo. El yugo, claro está, ya no tiene el perfil grosero del madero o el herraje, sino que llega en el suntuoso envase de la tecnología y la modernidad, tan amable y seductor que le resulta irresistible.

Hablemos también de libertad de mercado y derecho de propiedad, palabras cuyo significado se ha trastocado hasta lo irreconocible. ¿Podemos hablar de libertad de mercado cuando toda la economía capitalista se mueve hacia la concentración, cuando cada vez menos personas deciden sobre áreas cada vez más amplias del comercio, la industria, las finanzas y los servicios, cuando cada vez hay menos espacio para el emprendimiento personal, se trate del ejercicio de las profesiones liberales, o de la simple farmacia, ferretería o almacén de barrio? ¿Podemos hablar de derecho de propiedad, cuando el único derecho de propiedad resguardado es el de los bienes materiales pese a que la persona también es dueña de intangibles como su historia, su patria, su religión, su lengua, sus opiniones e incluso su cuerpo, amenazados todos por el poder de coerción del Estado?

ESCLAVITUD

El nuevo orden le recuerda permanentemente al ciudadano su condición de esclavo, cuya supervivencia depende de un amo cuyo rostro ni siquiera conoce, pero al que debe someterse sin chistar si no quiere perder su ciudadanía, que ya no consagra la Constitución, sino una tarjeta de crédito, un alquiler o un abono, puesto que cada vez le resulta más difícil ser propietario de nada. La palabra que mejor define la situación del nuevo esclavo es precariedad: casi nada de su vida está efectivamente bajo su control, todo es transitorio y puede acabarse en cualquier momento, desde el empleo hasta el matrimonio, para usar una palabra realmente anticuada. Especialmente, y uno sospecha que deliberadamente, ya no puede ser propietario de una casa, un cuarto propio, un lugar donde caerse muerto. En cualquier momento puede encontrarse literalmente en la calle.

Sospecho que eso es deliberado, porque hay algo sagrado en la casa propia: Mircea Eliade dice que su construcción replica el gesto creador y fundacional de los dioses, y constituye un eje en torno del cual ordenar el propio mundo y una suerte de eslabón con lo sagrado. En la casa propia, cada hombre funda su propio linaje, y la ocasión suele ser debidamente señalada. Cuando finalizó la construcción del techo de la que sería nuestra casa familiar, mi padre agasajó a constructores y amigos, y en la flamante cumbrera se colocó una rama de pino, según fotografías que pude ver en el álbum familiar. La imposibilidad de tener su propia casa corta el último vínculo del hombre con la divinidad. Asunto que nos lleva de regreso al comienzo de esta nota.

Si se las mira con un poco de atención, todas las acciones del globalismo financiero asociado al marxismo cultural que venimos describiendo son disolventes, como decían los militares respecto del accionar de la izquierda: apuntan a romper o desatar todos los vínculos que anudan al hombre con su Dios, con sus compatriotas, con su familia, para dejarlo aislado, inerme e impotente.


Esta comprobación tiene la virtud de mostrarnos el camino para hacerles frente: propone un plan de resistencia y un programa de acción. Si el propósito de estos conspiradores (o del demonio, vaya uno a saber) es desligar al hombre de sus referencias trascendentes y existenciales, ¿deberíamos responder reparando esas ligaduras, religándolo? ¿Una respuesta política nacida desde lo religioso? Dios para afianzar una patria, patria para levantar un hogar, hogar para formar hombres y mujeres cabales. No hay abuso de retórica ni tampoco mucha novedad en esto: la Argentina que supo enorgullecernos se hizo en gran medida así.-